Barreras naturales para desastres naturales: replantar manglares después del tsunami
Año de publicación:
Número de Estudio:
País:
Autor:

E. B. Barbier

Abstracto:

El desastre que el tsunami del Océano Índico provocó en diciembre de 2004 ha acrecentado el interés por replantar las áreas degradadas y deforestadas de manglares en Asia para mejorar la protección costera. Las pruebas provenientes de Tailandia sugieren que las preocupaciones por la deforestación de los manglares causada por las granjas de camarones (acuicultura) constituyeron motivación suficiente para que las comunidades costeras participaran en la rehabilitación de los manglares. Sin embargo, restablecerlos y gestionarlos con éxito como barreras costeras eficaces requerirá nuevas instituciones y políticas, y debe involucrar a las comunidades costeras de Tailandia y otros países del Océano Índico en la conservación y protección de los bosques locales de manglares.

Principales Resultados y Conclusiones:
  • Establecer si los esfuerzos de reforestación de los manglares tendrán éxito o no implica investigar muchos aspectos:
    • Las granjas de camarones están asociadas con varias injusticias ambientales: “…es poco probable que los mayores responsables de gran parte de la destrucción de los manglares se involucren en acciones de replantación y restauración. Lo que ocurre es que los esquemas de replantación más vigentes dependen de la participación de las comunidades costeras más afectadas por la pérdida de los bosques de manglares locales” (125).
    • La FAO subestimó los bosques de manglares restantes en Tailandia en comparación con los estudios del Real Departamento de Explotación Forestal de Tailandia, por ejemplo, aproximadamente 2500 km2 vs. cerca de 1650 km2 para 2004 (125).
    • Los costos externos asociados a las operaciones de acuicultura causan graves problemas para las comunidades locales: el agua se contamina; los breves ciclos de producción llevan a un rápido desarrollo y abandono de las zonas costeras; no hay requerimientos legales que obliguen a replantar las superficies deforestadas, y la actividad está fuertemente subsidiada (126).
    • Las condiciones de acceso abierto afectan la deforestación de los manglares porque hace que sus hábitats sean más vulnerables a las prácticas ilegales de acuicultura así como a la producción de viruta de madera y troncos. Por otro lado, las zonas de acceso abierto impiden que los habitantes locales puedan opinar sobre lo que ocurre a los bosques de manglares, a pesar de que su sustento depende de ellos(126).
  • Este es un resumen de los esfuerzos de replantación en Tailandia (126):
    • “…los programas pasados de replantación en Tailandia y otros países asiáticos han operado en gran medida dentro del marco legal e institucional existente que no exige a los mayores responsables de la deforestación de los manglares…”
    • “…gobiernos y/u organizaciones no gubernamentales financian los planes de rehabilitación, especialmente cuando ello impone la adquisición de maquinaria pesada y la contratación de servicios de ingeniería para reconvertir y preparar los estanques abandonados y otra tierra degradada para su restauración.
    • “Las comunidades locales generalmente se limitan a suministrar mano de obra para las tareas manuales, tales como realizar criaderos, poner plantones, y desmalezar.”
  • Se analizó la participación local en las actividades de replantación de manglares en cuatro pueblos de Tailandia en el estudio de Barbier de 2006, lo cual reveló que la gente estaba más involucrada en los esfuerzos de replantación: se utilizaron 62 horas por año en estas tareas en Ban Gong Khong, y nadie en Ban Sam Chong Tai quería granjas de camarones en los pueblos (Tabla 1, 128). “Los resultados del análisis confirman que el grado en el que los sustentos de los hogares dependen de las actividades relacionadas con los manglares es un factor de importancia a la hora de determinar si los hogares participan los esquemas de rehabilitación” (128).
  • Sugerencias de gestión sustentable de los manglares (citadas en el documento de Barbier y Sathirathai 2004) (129-130):
    • Las superficies restantes de manglares deben clasificarse como zonas de conservación o económicas. Las granjas de camarones deben limitarse a ser zonas económicas, pero las comunidades locales que dependen de los ecosistemas de manglares para su subsistencia deben poder acceder a ellas.
    • Establecer bosques de manglares comunales en las zonas de conservación y económicas. Debe garantizarse el manejo local de los bosques de manglares en la forma de derechos de usuarios según las capacidades de gestión de la comunidad.
    • Deberá existir una administración de los bosques comunales compartida entre las comunidades locales y el gobierno.
    • El gobierno debe prestar todo su apoyo a las comunidades que participan en la conservación de los manglares (es decir, técnica, educativa, financiera).
       
Trabajos citados:

Barbier, E. B. 2006. "Mangrove dependency and the livelihoods of coastal communities in Thailand." (Dependencia de los manglares y el sustento de las comunidades costeras en Tailandia) En: Hoanh CT, Tuong TP, Gowing JW, y Hardy W (Eds). "Environment and livelihoods in tropical coastal zones: managing agriculture–fishery–aquaculture conflicts." (Medioambiente y sustento de las zonas costeras tropicales: manejo de los conflictos entre agricultura, pesca y acuicultura) Wallingford, Reino Unido: CAB International.

Barbier, E. B. y S. Sathirathai 2004. "Conclusion of the study and policy recommendations." (Conclusión del estudio y políticas recomendadas) En: Barbier EB y Sathirathai S (Eds). "Shrimp Farming and Mangrove Loss in Thailand." (Granjas de camarones y pérdida de manglares en Tailandia) Londres, Reino Unido: Edward Elgar.

FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). 2003. "Status and trends in mangrove area extent worldwide." (Estado y tendencias en la superficie cubierta por manglares en todo el mundo) Roma, Italia: Departamento de Explotación Forestal. "Forest Resources Assessment Working Paper 63". (Documento de trabajo 63 sobre la evaluación de los recursos forestales)